Category Archives: 2010

Huelga de paraguas

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El sillón de la casa de Pierre Luc hacía las veces de cama para cualquier viajero que andase por ahí, necesitando un techo donde refugiarse por unos días. Pero esa noche donde las palomas se resguardaban en el techo escapando de la lluvia, el azar complotaba para fabricar metáforas a las cuales todavía no les encuentro el significado.

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El aguante

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Los fanáticos de los Montreal Canadiens, el equipo de hockey de Quebéc que juega en la NHL (la liga de hockey norteamericana), inundaron las calles cuando llegaron a las semifinales de la copa.
Al ser el único equipo en toda la ciudad, la gente vestía la misma camiseta en todas partes, un evento particular que, siendo de Argentina donde solo en Buenos Aires hay docenas de equipos y estadios, me llamó la atención.
Yo andaba por ahí, caminando sin rumbo fijo, mirando todo como si fuese por la ventana de un tren. Más tarde, ya agotado, me senté a descansar en una escalera en la esquina de la Avenida St. Dennis y el bulevar de Maisonneuve y retraté algunos de los personajes en mi cuaderno.
Esa noche los de Montreal ganaron y los fanáticos salieron a descontrolar la ciudad, destruyendo locales, licorerías y tiendas de ropa en un festín de violencia sin sentido. En los diarios se podían ver algunas fotos de gente con cajas de zapatillas o botellas de licor saliendo de entre las ventanas rotas de algún local.
Más tarde en la serie, quedarían eliminados de la copa y los hinchas junto con sus camisetas se convertirían en algo imposible de encontrar en la urbe.

Ziggy’s

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St. John’s, Newfoundland.
Esta camionetita, que acá le dicen “step van”, se dedica solo a vender papas fritas en el centro. Decidí dibujarla porque me gustaba el personaje que está pintado sobre el costado y además, porque es el lugar donde todos terminan después de una borrachera en los bares de la zona.
A una cuadra del puerto, el viento helado del atlántico norte me partía las manos allá por marzo…  volví a terminarlo ahora en Junio y a pesar del Sol brillando y una temperatura un poco más agradable, el viento seguía presente.
Esta vez sin embargo, el dolor en las manos empezó a hacerse notar después de unas horas, cuando el dibujo ya estaba terminado.