Encuentro fugaz con el universo rechazado

high_blowing

거절된 우주를 가진 짧은 실전
Brief encounter with a rejected universe

Le daba, le daba, le daba y no paraba. ¡Una locura! El universo se puso a un costado y se sacó el sombrero. De la emoción dejo escapar otro universo, un poco más peludo y desgarbado, con una petaca de whisky en el bolsillo y remiendos en el saco. Sí,  algunos problemas emocionales que arrastraba desde el pasado y también una relación turbia debajo del brazo a punto de estallar. Podría agregar unos nebulosos días en la cárcel para apaciguar los ánimos también, y cortar un poco con la “rutina” quizá. Bueno, ni que hablar del asunto de su navaja pérdida. 

¿Perdida dónde ? pensé yo, ¿acaso el universo no lo contiene todo? o ¿acaso de eso se trata el Apocalipsis? de un retazo del universo perdido, vagando por ahí, buscando ser encontrado en vano, rodando mientras, cuesta abajo en los montes de la desolación imaginarios, al mismo tiempo que revuelve nostálgico en su bolsillo buscando un poco de polvo del pasado. 

Pero sin dudas y a pesar de todo eso, lucía muchísimo más poderoso,  motivante, estimulante y experimentado. Donde las canciones arrollaban con solo acercarte y las notas te arrastraban de prepo a la calle y te decían ¡dale vamos! 

Mientras que a las meseras le decías dos y te traían diez, la felicidad etílica rodaba infinita para todos.  Los mendigos o los solitarios no se quedaban afuera y en cambio entraban en escena, acercandose energicamente  al micrófono para uaaaauuuuuaaaabuuuuuubaaaaaa shhiiiii gububú gaaaa dizá, bá! pum!, jachá! ka ta pabum pá ziiiii

Infinitamente latente, desgastante y hermosamente espeluznante a la vez. ¡Que no termine, dale! uaabuuugaaaa, su di ba bum guup gachá shhhhhhh buri bap pá abu bum gaaaaa eehhhhhssssshhhhh.

Todos con un apetito insaciable y voraz de bebop en un bar estrecho y atiborrado hasta el techo de gente hambrienta de be bop una noche de esas que te encontrás tiradas solo por casualidad, al lado de un silla con tres patas, adentro de una lata con monedas de un centavo o al encontrar un gato negro muerto, con los ojos abiertos, al costado de tu camino .