Una Piedra en la Oscuridad
¿Cómo está usted Sr.?
How are you Mr.?
La mañana siguiente a someterme a diversos análisis médicos, desperté con esta imagen en la garganta. Al mismo tiempo la voz del Dr. Benway se dejaba oir a lo lejos como una deuda pendiente que no para de sangrar.
El Dr. Benway es un personaje del libro “El Almuerzo Desnudo” (Naked Lunch) de William S. Burroughs, acá van unas líneas del capitulo titulado “Benway”.
“El doctor Benway ha sido llamado como consejero de la República de Libertonia, un lugar dedicado al amor libre y los baños continuos. Sus ciudadanos son equilibrados, conscientes, honrados, tolerantes y, por encima de todo, limpios. Pero el hecho de acudir a Benway indica que no todo anda bien tras esa higiénica fachada: Benway es manipulador y coordinador de sistemas simbólicos, un experto en todos los grados de interrogatorios, lavados de cerebro y control. No había vuelto a ver a Benway desde su precipitada marcha de Anexia, donde estaba a cargo de la D.T.: Desmoralización Total.
Su primera medida fue suprimir los campos de concentración, las detenciones en masa y, excepto en algunas circunstancias especiales y limitadas, la tortura.”
… y por acá el boceto y lápiz.
y un poco más del libro…
“Desde el techo de C.R. asistimos a una escena de horror sin igual. Los DIs andan por delante de las mesas de cáfe con largos hilos de saliva colgándoles de la barbilla y los estómagos haciendo sonoros gorgoteos, otros eyaculan a la vista de las mujeres. Las latahs imitan a los transeúntes con obscenidad de monos. Los yonquis han saqueado las farmacias, se chutan por las esquinas… Los catatónicos decoran los parques… Los esquizofrénicos se apresuran por las calles con gran agitación lanzando gritos desgarradores, inhumanos. Un grupo de PRs -Parcialmente Reacondicionados- tienen rodeados a unos turistas homosexuales y les hacen ver sus cráneos nórdicos sobrepuestos con horribles sonrisas comprensivas.
-¿Qué quieren? -suelta una de las locas.
-Queremos comprenderles.
Un contingente de simiópatas dan aullidos colgados de farolas, balcones y arboles, cagando y meando encima de los transeúntes. (Un simiópata -no recuerdo el nombre científico de esa anomalía- es un ciudadano convencido de ser un mono, u otro simio. Es una anomalía propia de la vida militar que se cura con el licenciamiento.) Los enloquecidos de amok corretean cortando cabezas a su paso, con rostros dulces y remotos y sonrisa flotante… Ciudadanos con bang-utot incipiente se aferran a sus penes y piden auxilio a los turistas….
Salteadores árabes lanzan gritos y alaridos, castran, destripan, arrojan gasolina inflamada… Unos bailarines hacen strip-tease con intestinos, hay mujeres que se meten genitales seccionados en la concha, los raspan, los golpean, los agitan ante el hombre elegido. Fanáticos religiosos en helicópteros arengan a las multitudes y hacen llover tabletas de piedra que contienen mensajes sin sentido…Hombres-leopardo desgarran a la gente con sus garras de hierro, entre toses y rugidos. Iniciados de la Sociedad de Canibalismo Kwakiutl arrancan narices y orejas a mordiscos…”